El 30 de marzo es cumpleaños de mi hija.
Cabe hacer mención que este día es especial en otros sentidos, permítaseme hacer una breve descripción.
Antes de tener en mis brazos a mi hija, nunca me acordaba de la fecha exacta del cumpleaños de mi mamá, creo que Dios oyó mis súplicas y cuando me la envió al mundo, lo hizo exactamente en el día que mi mamá cumplía años, nunca más olvidé la fecha.
De haber estado viva mi mamá, ayer hubiera cumplido ochenta años de edad, imagínense ochenta años, son muchisimos años.
Sin embargo estoy segura que hubiera seguido viviendo con el mismo entusiasmo y deseos de seguir adelante, aprendiendo día a día algo nuevo y enseñandonos el camino de la vida.
Desde aquí un pequeño pero emotivo homenaje a la autora de mis días y un profundo deseo que desde donde esté ahora nos siga cobijando con su sombra, con su desmedido amor y sus bendiciones.


